Nuestros ilustres y la prensa en el siglo XX. Sigue su ruta. Parte II
Como prometimos en el blog anterior, aquí seguiremos exponendo la relación de nuestros ilustres y la prensa. Un Puerto Rico que buscaba definirse plenamente ante la herencia española y las nuevas influencias estadounidenses se levantaba en los medios de comunicación impresos. Varias figuras emergieron como claves para este proceso. Firmaban con su nombre los artículos o con seudónimos, pero nunca se detuvieron. Veamos.
Luis Palés Matos
El insigne poeta de Guayama, Luis Palés Matos, inició su colaboración en revistas con dieciséis años, al dirigir la revista escolar Mehr Licht (Más luz) producida por estudiantes de su escuela superior en Guayama. En 1919 encaminó el periódico El Pueblo en Fajardo. Editaba sus versos bajo el seudónimo Pedro Gonzale y Justo vajque. Más adelante, se ganó la vida como periodista trabajando en el periódico El Imparcial en San Juan desde donde crea el espacio para la difusión de las nuevas corrientes vanguardistas, como vimos, y luego, en el periódico El Mundo desde la década del 20. En 1924 funda su propio mensuario junto a otros cinco escritores (Antonio Coll Vidal, José I. De Diego y Padró, José Llovet, Bolívar Pagán y José Enrique Gelpí). Se tituló Los seis. De ruptura total y punzante tono se pronunció contra el estancamiento cultural, afirmaban la personalidad colectiva del pueblo, negaban los viejos valores literarios y apelaban a las fuerzas sociales a involucrarse en cambios para el país. Luis Lloréns Torres colaboró con artículos sobre la economía del país. Dejó de producirse ese mismo año (Rivera 303-304).
Así también, Palés Matos escribió para la revista La Semana de Nemesio Canales y colabora con Puerto Rico Ilustrado. Su presencia pública en la prensa lo va formando como artista. De hecho, es en el periódico La Democracia que aparecen por primera vez sus poemas “Pueblo negro” en 1926 y “Danza negra” en 1928 (También apareció en el núm 2 de la revista Vórtice y en el núm 3 de la revista Hostos de 1929). Esto abrió la puerta que catapultó su innovadora búsqueda poética. Es la prensa quien primero visibiliza el verso afroantillano del bardo guayamés. Como dato curioso, su novela Litoral (Reseña de una vida inútil) apareció por fragmentos en el periódico Universidad entre 1951 a 1952 (Jiménez Benítez 188).
La revista que provocó la reflexión nacional: Índice
Al cerrar la década del 20 es la Revista Índice junto a los movimientos sociales y la universidad, polos para la construcción definitiva de las identidades puertorriqueñas en la década del 30. Este mensuario de historia, literatura, arte y ciencia se fundó en 1929 por Antonio S Pedreira y otras figuras de relieve cultural. En su segundo número, Pedreira lanza las preguntas ¿cómo somos? y ¿qué somos? Personas claves del quehacer político/social y cultural contestaron a través de ensayos, poemas, obras teatrales, cuentos y novelas a lo largo de la nueva década. Nuestros ilustres: Jaime Benítez, Concha Meléndez, Enrique Laguerre, Julia de Burgos y Luis Palés Matos contestaron desde sus disciplinas. Algunos escribieron para la neurálgica publicación, como Concha Meléndez, Jaime Benítez, Luis Lloréns Torres y Luis Palés Matos. Hay números dedicados a figuras de relevancia histórica, entre ellas nuestro pintor ilustre Francisco Oller. A pesar de cesar en 1931 todavía hoy se vive su impacto en nuestras letras.
Aunque no perteneció al movimiento poético llamado Atalayista, es relevante visibilizar que Palés les apoyó significativamente, puesto que al igual que él buscaban la renovación literaria. En su desarrollo el grupo abrazó el nacionalismo de Pedro Albizu Campos entrando así a la convulsa década del 30. Provocan la fundación de otra de las revistas más importantes del periodismo literario: Alma Latina (1930 hasta 1965). Esta puede leerse completamente en línea en la colección de revistas de la Universidad de Puerto Rico (https://uprrp.libguides.com/coleccion-puertorriquena/revistas). El poema “El llamado” de Palés Matos fue publicado el 31 de julio de 1951, como ejemplo del tropel de forjadores de nuestra cultura que participaron de sus páginas (Jiménez 210). Aparecen también artículos y expresiones de nuestros ilustres Jaime Benítez (1908-2001), Nilita Vientós Gastón (1903-1989) y Concha Meléndez (1895-1983), cuentos de José Luis González (1926-1997), escritos de Enrique Laguerre (1906-2005) y poemas de Julia de Burgos (1914-1953) (Alma Latina, septiembre 5 de 1953). Así mismo, la revista da cuenta de homenajes a nuestra ilustre Ana G Méndez (1908-1997) en mayo de 1955, a Rafael Carrión (1891-1964) en julio de 1957 y en varios números a la exalcaldesa de San Juan, Felisa Rincón (1897-1994).
La revista Puerto Rico, editada en San Juan, tuvo dos etapas: la primera corrió de 1919 hasta 1921 y tenía como colaborador a Luis Lloréns Torres; la segunda etapa, de 1935 hasta 1936, tuvo como redactores a Concha Meléndez y al expresidente de la Universidad de Puerto Rico, Jaime Benítez, quienes también escribirán asiduamente en la revista universitaria Ámbito (1934-1937) (también en línea en la Colección UPR), en la cual también publicaba Enrique Laguerre. Este grupo, sin Benítez, colaborará más tarde con la revista Artes y Letras (1953-1959) (Jiménez Benítez 208-224). Benítez en 1953 impulsó la creación de la revista intelectual La Torre cuando fue rector universitario. El periodista Mario Alegre Barrios ofrece una perspectiva histórica sobre los propósitos de esta legendaria publicación:
“La Torre” surgió en 1954 como un esfuerzo de la UPR para consolidar un espacio donde académicos, escritores y artistas pudieran contribuir a la vida intelectual y cultural de la isla. Desde sus inicios, la publicación reflejó un compromiso con el humanismo, las ciencias sociales y naturales, y el diálogo interdisciplinario. En sus páginas, se plasmaron ensayos, investigaciones, poesía, críticas literarias, y reflexiones filosóficas, marcando un estándar de excelencia editorial en Puerto Rico… Esta revista ha servido como un vehículo para la difusión de investigaciones originales, tanto en el ámbito nacional como internacional, posicionando a Puerto Rico en el mapa académico global. A través de ensayos y críticas literarias, la revista ha contribuido a la preservación y promoción de la literatura, el arte y el pensamiento puertorriqueño y caribeño. (https://www.uprrp.edu/2024/12/regresa-con-nuevo-aliento-la-emblematica-revista-la-torre/)
La revista trimestral Brújula (1934), publicada por el Círculo de Maestros de Español, apoyaba la enseñanza del idioma y de la literatura. Su objetivo era afirmar la cultura nacional. Participan en esta Palés Matos y Lloréns Torres, entre muchos. Realizó tres publicaciones medulares para nuestros autógrafos: La virgen de Borinquen de Ramón Emeterio Betances, un capítulo de La Llamarada de Enrique Laguerre y un importante trabajo sobre la música de nuestro ilustre Rafael Hernández (1892-1965) por Augusto Rodríguez, fundador del Coro de la Universidad de Puerto Rico.
En 1935 resurge la revista del Ateneo Puertorriqueño en su tercera época (1935-1940). Nilita Vientós Gastón será parte del grupo directivo. El primer número incluyó investigaciones sobre la poesía de Julia de Burgos y los poemas negros de Palés Matos, junto a artículos sobre Hostos, Betances y Laguerre; así también poemas de Lloréns, Julia de Burgos, escritos de Concha Meléndez y de Vientós Gastón, quienes colaborarán durante el resto de la etapa. Esta revista fue bastión del debate sobre la definición de la cultura puertorriqueña en diálogo con todas sus fuentes étnicas.
Tres mujeres ilustres fomentan la prensa
En esta década del 30 emerge la periodista Ángela Negrón Muñoz. Nuestra ilustre se inició en el periódico El Día en Ponce, escribió para el periódico familiar La Democracia, igual que para El Mundo y Puerto Rico Ilustrado. En 1944, obtuvo el premio de periodismo del Instituto de Literatura Puertorriqueña por su artículo “La tragedia que vive en las entrañas de San Juan”. Se distinguió por la crónica periodística sobre la pobreza y la figura de la mujer.
Julia de Burgos colaboró con sus poemas en la revista El Día Estético fundada por poetas en Ponce en 1941, que luego pasó a titularse Ínsula hasta 1943. Este fue un esfuerzo editorial por poetas que componían el movimiento Integralismo. El movimiento buscaba una lírica puertorriqueña de carácter telúrico con proyección universalista. Su paso por la prensa comprometida la llevó a ser reportera y entrevistadora de la revista Pueblos Hispanos de 1943 a 1945. Esta había sido fundada por el poeta, cuentista y político Juan Antonio Corretjer (1908-1985). De Burgos escribe artículos de carácter nacionalista y de afirmación puertorriqueña (Jiménez Benítez 218-219). También colaboró en este órgano José Luis González.
La figura cumbre de la prensa cultural y sociopolítica lo es Nilita Vientós Gastón. Fue la última directora de la Revista de la Asociación de Mujeres Graduadas (1938-1944). El último número fue dedicado a Lloréns Torres. Fue la base para el surgimiento de la emblemática revista Asomante. Vientós Gastón la dirigió desde su fundación en 1944 hasta su cierre en 1970. Es la revista literaria local con impacto internacional de mayor relevancia en la segunda mitad del siglo 20, incluso más que la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, también de gran calibre, fundada en 1958. Es conocido que las Asociación de Graduadas no reconoció el valor de la directora y se la cerraron. Esta, mujer valiente y transformadora, fundó entonces la revista Sin Nombre, que duró de 1970 hasta 1984. Nilita Vientós Gastón dirigió este órgano literario hasta casi su muerte en 1989. Durante ese trayecto final colaboró con la sección “En Rojo” (1974) del periódico Claridad y la Revista Cine Puertorriqueño (1985-1986) (217-230, 252).
Columnas inolvidables
Algunos de nuestros ilustres, además de sus participaciones en revistas, tuvieron columnas en periódicos de interés general, que marcaron tendencia. José Luis González colaboró en todas las revistas de sus coetáneos. Pero debe reconocerse que de muy joven fue columnista en el periódico estudiantil El Centralino. El tabaquero Bernardo Vega desarrolló una serie de editoriales que le permitieron ser voz del movimiento obrero boricua en EE. UU. Trabajó en varios periódicos como The Tobacco Worker, emitido en español y en inglés. En el año 1927 editó y presidió el semanario Gráfico (1926-1931) que había fundado el Sindicato Gráfico en 1925; fueron de tanto impacto sus editoriales que tuvo por consecuencia que Vega lo comprara un año más tarde. Además, llegó a ser articulista de los periódicos Nuevo Mundo (1940-1945) y Liberación (1946-1949), fundado por los exiliados de la Guerra Civil Española. Recordadas por siempre serán las columnas de Enrique Laguerre para el periódico El Mundo tituladas “Hojas libres” y luego en El Vocero con la columna “Comentario” desde 1999 hasta el día en que murió en 2005.
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