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Hermanos ilustres: Luis Lloréns Torres y Soledad Lloréns Torres, cercanías y distancias

Varias figuras importantes de la historia puertorriqueña tienen hermanos o hermanas igualmente trascendentales para la construcción de nuestro país. Estudios recientes han revelado que el maestro Rafael Cordero forjó la enseñanza de la niñez sanjuanera junto a su hermana Celestina Cordero; él educaba a los varones, y ella, a las féminas. Hemos estudiado en un blog anterior, la relevancia que tuvo Amalia Paoli en la vida de nuestro ilustre tenor Antonio Paoli, además de ser una primera cantante lírica de grandes quilates. Es conocido que nuestra ilustre periodista Ángela Negrón Muñoz tuvo por hermana a la reconocida poeta Clara Lair (Mercedes Negrón Muñoz). Nuestra ilustre Sor Isolina Ferré fue hermana del exgobernador y mecenas del arte, Luis A. Ferré.

Reconocer el valor de sus familiares permite profundizar aún más en la investigación de nuestros ilustres. Es por eso, por lo que queremos traer a relieve la relación entre el poeta y ensayista Luis Lloréns Torres y su hermana, la poeta Soledad Lloréns Torres. ¿Qué los unía y qué los distanciaba? ¿Cómo manejaron sus diferencias?

Allá en Juana Diaz

En el barrio Collores de Juana Díaz, al sur de Puerto Rico, Luis Aurelio del Carmen Lloréns y Marcelina de la Soledad Torres, concibieron cinco hijos, entre ellos, Luis Ramón, nacido en 1878, y Soledad, nacida en 1880. Los hermanos pasaron la primera parte de sus vidas en la ruralía marcada por una hacienda cafetalera. Las biografías ubican a Luis estudiando en Maricao en la escuela del maestro Rafael Janer, que era sólo para varones. A Soledad la ubicamos estudiando en una escuela de Juana Díaz. Mostró tendencias hacia la pintura y las lenguas extranjeras, por lo cual hizo estudios libres por su cuenta. Al entrar en la adolescencia, como es conocido, los padres enviaron a Luis a estudiar en Barcelona, para pasar luego a Granada y graduarse de Filosofía y Letras. Soledad permaneció en su país; ya con más de cuatro décadas de vida estudia formalmente en la Universidad de Puerto Rico, lenguas y literatura hispánica (Retorno 225). Soledad y Luis eran dos seres estudiosos, sin embargo, cultivaron su intelecto de manera distinta.

Precursores de movimientos poéticos

El poeta es reconocido como precursor y figura clave del Modernismo entre los años 1911 al 1913. Este movimiento, principalmente poético, busca la sensualidad con lenguaje exuberante, refinamiento expresivo, sobre todo resalta la sonoridad de la palabra, su capacidad para evocar sensaciones. Así cincela el erotismo en su escogido de palabras y sintaxis. A la par pone en juego el indigenismo, la búsqueda de nuestra hispanidad frente a la cultura anglosajona, nuestra identidad criolla, el sincretismo religioso y lo exótico. Aunque Lloréns negó ceñirse estrictamente a este movimiento, la crítica literaria ubica su poema “Canción de las Antillas” dentro de este: “¡Somos islas! Islas verdes. Esmeraldas en el pecho azul del mar. Verdes islas. Archipiélago de frondas en el mar que nos arrulla con sus ondas y nos lame en las raíces del palmar…” Más adelante el poema dice: “¿Y nosotras?… De tabacos y de mieles, repletos nuestros bajeles siempre van. ¡Mieles y humo! Legaciones perfumadas. Por la miel y por el humo nos conocen en París y en Estambul. Con la miel rozamos labios de princesas encantadas.” (Josefina Rivera, Literatura Puertorriqueña, su proceso en el tiempo, 265-266).

El poema recoge la geología del Caribe sin ser enajenante, todo lo contrario, tras los versos hay una afirmación de identidad. Usa un lenguaje selecto. Crea una pintura del entorno antillano, que provoca una sonoridad particular con su ritmo interno y libre. Aprovecha el desconocimiento general que hay sobre el archipiélago antillano para generar un aire exótico, pero con raíces en la verdad concreta: nuestro potencial agrícola. La tierra es la fuente de la riqueza de un país y Lloréns asume con esta nuestro alcance internacional abrazado al erotismo, que en nuestro caso es continuo e indetenible. No dominamos con armamento al mundo, sino que creamos mutualidad cultural con nuestra agricultura, la miel y el humo de nuestro tabaco.  

Pero no sólo participó de la promoción de poetas modernistas hispanoamericanos, si no que creó y propulsó el Pancalismo estético. Este une los términos griegos pan = todo y kalos = belleza. Así afirmaba que la belleza del ser se confunde con su existencia. A la estética (ciencia de lo bello) no le importa que un ser exista en el mundo real o en el mundo ideal o en lo fantástico cuando es producido por la imaginación. Esta no puede ser reprimida. Lo bello está en todo porque nace de la raíz del ser. A la par propone el Panedismo, del griego pan = todo y edus = poema o canto. En síntesis, procura con este concepto propulsar la libertad métrica al hacer poesía y que, incluso, la prosa, como tal no existe, esta es también una combinación métrica de otro tipo. Y es que el poeta no debe estar atado a ninguna técnica, por el contrario, dejarse dirigir por la intuición alimentada por el quehacer, el vivir y el compromiso con el país. El libro de poemas que recoge estas teorías se titula Sonetos Sinfónicos de 1914.

Un poema representativo es “Bolívar”, sobre el libertador de América:

Político, militar, héroe, orador y poeta.

Y en todo, grande. Como las tierras libertadas por él.

Por él, que no nació hijo de patria alguna,

sino que muchas patrias nacieron hijas de él.

Tenía la valentía del que lleva una espada.

Tenía la cortesía del que lleva una flor.

Y entrando en los salones arrojaba la espada.

Y entrando en los combates arrojaba la flor.

Los picos del Ande no eran más, a sus ojos,

que signos admirativos de sus arrojos.

Fue un soldado poeta. Un poeta soldado.

Y cada pueblo libertado era una hazaña del poeta y era un poema del soldado.

Y fue crucificado …


La libertad al construir estos versos se iguala a la libertad del continente americano, que fue invadido por los países europeos. Aquí la métrica o medida de un verso, se rompe de acuerdo con lo que piensa y siente la voz lírica. Lloréns demuestra que sus teorías poéticas partían de una práctica artística consiente.

Por su parte, Soledad Lloréns Torres es reconocida como la voz femenina que renueva el verso desde una posición vanguardista. Este fue un periodo en la historia de la poesía puertorriqueña en que nuestros poetas cuestionaron los modos de hacer poesía. Maximizaron la libertad poética con raíces en la libertad patria, énfasis en las onomatopeyas, algunos traían las imágenes industriales, otros manejaban la nada y la duda como motores creativos, afirmaban la renovación estética, pero sobre todo sostenían una continua confrontación a las formas líricas del pasado. Existieron durante la década del 20 del siglo anterior. Algunos de estos movimientos fueron: el diepalismo, el euforismo, el noísmo y el atalayismo.

Soledad se vinculó con su poesía al atalayismo, el cual fue definiéndose como una poesía que buscaba la variedad de motivos, la innovación temática, la brevedad sensorial, lo espontáneo se pone en juego, así también lo inconexo, y, por supuesto, la ruptura con las formas y poetas del pasado (Rivera 312). Un extracto de su poema “De mis Navidades” dice:

“Haz alto en el camino. Del sitio tan pisado
donde empujó la muerte a los que me robó,
mi regalo tener ora es mi afán.

Tal vez alguna hebra de luna.
O el rubí que en los grises huidos
de la alisada piedra incrusta Aldebarán.
Allá habrá amor de sol,
de la lluvia el enjambre de abejas malvarrosa,
pájaros de la brisa, brisa cazada ya.
En tu lomo, camello, si acaricias la losa,

la avidez de mi espíritu ¡qué de objetos verá!”

El investigador J. E. González sostiene el vínculo de Soledad con el atalayismo porque esta experimenta con la corteza del verso, “por su imantación con el universo -estación de señales-, su acento sobre la impresión y su multiforme imaginación son ideales y recursos que los atalayistas consideraron instrumentos indispensables de creación” (Rivera 406). El insigne literato español, radicado en Puerto Rico, Pedro Salinas, impulsó que su libro Antares mío fuese publicado por la Editorial de la Universidad de Puerto Rico en 1946.

¿Cómo se vinculan ambos poetas? Veamos. No se considera a Luis Lloréns como vanguardista, pero sí como precursor de dichos movimientos en la poesía nacional. En el prólogo de Sonetos Sinfónicos (1914) propone renovar la poesía y buscar los caminos propios. El Pancalismo y el Panedismo fueron antesala a los otros “ismos” que constituyeron el periodo vanguardista puertorriqueño. Si bien la crítica literaria vincula a su hermana con el atalayismo, el movimiento más sólido y duradero de las vanguardias, Luis apoyó con sus artículos sobre la problemática de la economía puertorriqueña al mensuario Los Seis (1924), creado por un grupo de vanguardistas para apoyar la nueva sensibilidad poética. Es decir, Luis no era parte del grupo de “viejos poetas” a los cuales la joven vanguardia cuestionaba. Además, el atalayismo entró a la década del 30 vinculado al nacionalismo. Ambos hermanos eran independentistas.

 Tanto Soledad como Luis llevaban al cotidiano sus búsquedas poéticas innovadoras. Luis trabajaba como abogado, a la par era bohemio, columna de las tertulias político-literarias que se celebraban a diario en los restaurantes El Nilo, El Chevere (pronunciado como chevre) y otros. Allí, entre la dinámica típica de estos espacios, copas y brindis, propulsaba sus ideas poéticas atadas a la situación social del país. En cuanto a Soledad, aunque no lo sabemos a ciencia cierta, su acercamiento al atalayismo tuvo que haber simpatizado con el estilo de vida de sus componentes: reuniones en lugares públicos y uso de indumentarias ridículas, para parodiar el academicismo y llamar la atención en público. Pero, además, llevó a su cotidiano la libertad poética impulsando la equidad de género, pues Soledad fue feminista y defensora del sufragio femenino, del cual hablaremos en breve. Adelantamos que su nombre aparece en la primera convención feminista de la Liga Femínea fundada por Ana Roque, rama de Ponce. Funge como vocal de la organización. Podemos suponer que su comportamiento era similar al de su poesía: libre y contestatario.

Naturaleza como musa de su lírica

En 1929 Soledad ganó un importante premio como poeta. El Club Cívico de San Juan organizó el certamen literario y otorgó a su poema “Al árbol” el primer lugar. Al inicio una estrofa dice: “Recostada en tu tronco, -umbiblical cordón por donde pones de los serenos siglos los mensajes en este tiempo ansioso- escucho de pretéritas edades románticos mensajes”. Más adelante una estrofa expresa: “Rosas de aquellas rosas, sangrar de aquella sangre, se percibe en tu savia, tus flores y tus frutos que versos vivos son de esos poemas. Por ello en tales flores, en este frutecer,  hay hálitos del niño, las carnes de mujer, fragancias de poeta, del sátiro el alcohol”. (Rivera 407.)

Su sensibilidad por la naturaleza le permite crear la intimidad y trascendencia de su voz lírica. Florecer es poemar. Frutecer es aunar la vida en un verso. Ya su hermano había sido clave en el movimiento criollista poético con poemas apegados a la naturaleza que los vio nacer y jugar los primeros años de su existencia en Juana Díaz. De amplia difusión es su poema “Valle de Collores”. Obsérvese el siguiente extracto:

Cuando salí de Collores,
fue en una jaquita baya
por un sendero entre mayas
arropás de cundiamores.
Adiós malezas y flores
de la barranca del río,
y mis noches del bohío,
y aquella apacible calma,
y los viejos de mi alma,
y los hermanitos míos.

…………….……………..

La campestre floración
era triste, opaca, mustia.
Y todo, como una angustia,
me apretaba el corazón.
La jaca, a su discreción,
iba a paso perezoso.
Zumbaba el viento, oloroso
a madreselvas y a pinos.
Y las ceibas del camino
parecían sauces llorosos.

Para ambos la naturaleza es un signo que destila creación, viaje íntimo, nostalgia y erotismo. Como diría la poeta Gabriela Mistral de Luis, lo que bien podemos decir de Soledad “Son hijos del paisaje”. Si bien la escritura de los hermanos Lloréns Torres descolla con matices poéticos distintos, ambos usan el recurso del ambiente, la flora, la fauna y la libertad para desarrollar este arte. Todo apunta a una niñez campesina, que luego fue tomando ribetes sofisticados y, a la vez, proponiendo qué es la poesía puertorriqueña.

Amistad con Gabriela Mistral

Gabriela Mistral (1889-1957), reconocida poeta chilena, ganadora del Premio Nobel en 1945, asimismo fue maestra; enseñó como profesora visitante en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, de enero a mayo de 1933. También dio el discurso de graduación de la UPR en 1933 y 1948. Sus escritos de ese tiempo manifiestan su predilección por nuestro campesinado y por los trabajadores, además, su cercanía al grupo de resistencia política ante la invasión estadounidense, compuesto por intelectuales, poetas y escritores.

Los hermanos Lloréns Torres hicieron un lazo de amistad fuerte con la poeta chilena. Ambos se carteaban por individual con ella. Incluso, Luis fue testigo de los nuevos poemas que Gabriela publicaría en 1938, bajo el título Tala, sobre América y su colectividad. Le recuerda por carta que ella leyó algunos en casa de Isabel Abreu, feminista puertorriqueña, amiga también de Soledad. Veamos un extracto de la carta, que refleja la estrecha amistad y confianza entre estos dos grandes poetas:

“He sabido que usted ha publicado un nuevo libro, en que supongo estarán aquellos poemas nuevos que usted nos leyó después de un almuerzo en casa de doña Isabel Abreu de Aguilar. En aquellos poemas, según mi recuerdo, yo vi en usted un nuevo aliento de fuerza poética y mental a la vez, así que me gustaría leer ese libro…” (https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/bnd/623/w3-article-147325.html)

En una carta de 1948, Soledad escribe a Mistral enviándole su libro de poemas Antares mío. Se disculpa por comunicarse poco, pero la invita a leer el prefacio en el cual expresa la huella tan grande que dejó en su espíritu el haberle conocido. Y otra, de 1951, refleja en forma definitiva sus lazos con la poeta chilena: “Si el próximo año puedo ir a España, según me propongo, no dejaré de ir a darle un buen abrazo ¡Qué de cosas habría de contarle, ya pasada la primera emoción de volver a verla! (https://www.chilepatrimonios.gob.cl/ficha?doi= 03BND-AE0008141)

Por su parte, Gabriela Mistral reconoció a Luis Lloréns Torres como uno de los iniciadores del criollismo en América (Rivera 269). En un homenaje que la UPR hiciera al juanadino en 1933, la maestra dio el discurso y entre otros reconocimientos expresó:

La poesía de Lloréns Torres yo la veo como la más linda fraternidad de cuantas yo conozco de un hombre con una patria. La sociabilidad de la musa de Lloréns Torres hacia su paisaje y su campesineiría, su historia y su actualidad, me conmueve como un diálogo embriagado de la criatura y su región” (La poesía popular del portorriqueño Llorens Torres : universidad y letras)

Radicalidad política

Tanto Luis como Soledad se involucraron en la lucha social puertorriqueña. En 1901 Luis abrió su bufete de abogado en San Juan junto a Nemesio Canales (1878-1923). Ese mismo año colaboró con los trabajos para fundar el Partido Unión (1904), cuya cabeza principal lo era el poeta Luis Muñoz Rivera (1859-1917). Su posición dentro del partido era de carácter independentista. Fue electo a la Cámara de Delegados para el periodo de 1908 a 1910. Una anécdota de su radical paso por dicho cuerpo, la trae el historiador Carmelo Delgado Cintrón, en su artículo “La crisis política de 1909 y la corte federal: el desafío de la Cámara de Delegados de Puerto Rico a la condición de dependencia colonial”

El delegado Luis Lloréns Torres pide la palabra y “pronuncia un enérgico discurso”, propone un total boicot de la Cámara de Delegados a los programas del Gobierno, pero su proposición no prospera. Expresó el poeta-legislador en su moción ante la Junta Central de Unión:

Que la Cámara continuando reunida en actitud de protesta, prescinda de legislar

ella misma y se niegue a discutir toda legislación del Consejo Ejecutivo, considerando y declarando que, dentro del Acta Foraker, es inútil la participación legislativa que se concede al pueblo puertorriqueño.

Disgustado con el curso que siguieron los unionistas, funda en febrero de 1912 junto a Rosendo Matienzo Cintrón (1855-1913) y Manuel Zeno Gandía (1855-1930) el Partido de la Independencia, de muy corta duración. Desde las trincheras del periodismo con su Revista de las Antillas, sus semanarios satíricos Juan Bobo and Juana Boba, escribía profundos artículos sobre la crisis puertorriqueña.

Soledad, por su parte, perteneció a la Liga Femínea Puertorriqueña, la cual dio la batalla por el sufragio femenino. Esta fue convocada en 1917 por Ana Roqué, Isabel Abreu, Mercedes Solá y otras. La rama de Ponce se fundó en 1919. Como expresamos arriba, fue electa vocal (Nuestra ilustre Ángela Negrón Muñoz fue electa vicepresidenta.) Se hizo mucho trabajo de cabildeo legislativo para obtener el derecho al voto. Durante doce años las sufragistas educaron a las mujeres para que supieran leer y decidir por ellas mismas. La meta fue ganada en 1929; Soledad Lloréns aparece en la lista de mujeres claves para este gran logro (Revista de la Asociación de Mujeres Graduadas de la Universidad de Puerto Rico, octubre 1941).

Es importante señalar que Soledad fue una feminista del movimiento de la temperancia. La rama feminista de Ponce era de este tipo. Ana Roqué y Trina Padilla pertenecieron a la división en sus respectivos pueblos. Este feminismo se distinguía por tomar acción sobre los problemas sociales, en especial contra el alcoholismo, que causaba abuso a las mujeres en el espacio doméstico por parte de sus cónyuges, tanto en familias de la burguesía criolla como en las familias obreras. Sería muy interesante saber cómo se daba el diálogo sobre este tema entre los dos hermanos, puesto que, como dijimos, Luis era bohemio. Imaginamos que el bardo no estaba de acuerdo con la violencia doméstica que generaba, tema que ocupaba a las temperancistas. Aunque ganaron un referéndum en 1917 contra el alcohol, la prohibición duró sólo unos años pues los industriales y otros sectores lograron derrotar la medida. (Mayra Rosario Urrutia, “Las sociedades femíneas de temperancia: su lucha contra el alcohol y por la participación política, 1-10) Sin embargo, las feministas ganaron fuerza social y se encaminaron hacia la obtención del sufragio femenino, gran logro político que se implementó por primera vez en las elecciones de 1932. En este último tema, los hermanos caminaban de la mano.

En una entrevista para el periódico El Mundo, que nuestra ilustre periodista Ángela Negrón Muñoz realizara a Soledad Lloréns el 20 de abril de 1930, se detalla que esta fue parte de la dirección general de la Asociación Insular de Mujeres Votantes, Oficial Probatorio ad honorem de la Corte Juvenil de Ponce y de la Junta Central de la Unión de Puerto Rico (Partido Unión). Sobre esto último, se refleja que Soledad permanecía en el ala radical del partido, cuando su hermano, ya se había proclamado disidente. De hecho, los historiadores César Ayala y Rafael Bernabe detallan que Lloréns abandonó la actividad político partidista (Puerto Rico en el siglo americano, su historia desde 1898, 109) En esta entrevista Soledad habla con pleno conocimiento y elocuencia impresionante sobre la economía y la política de nuestro país. (https://gpa.eastview.com-/crl/elmundo/?a=d&d=mndo1930). Temas que su hermano también había abordado con agudeza en el mensuario Los Seis (1924).

Como cierre abierto diremos, que la entrevista a Soledad se realizó en casa de su hermano Luis. Las discrepancias entre los hermanos fueron sutiles, por lo visto, pero las cercanías fueron poderosas. A un año de la muerte de Luis en 1944, Soledad publica su poema “Luis”, dedicado a su hermano.