Angela Negrón Muñoz y Luis Palés Matos juntos en la contienda por la identidad antillana
Alrededor de la figura de nuestro ilustre Luis Palés Matos se ciñó una polémica por su propuesta de un Puerto Rico, cuyo tronco es África, siendo nuestro país una rama de ese árbol, cuya flor, que es la antesala de un fruto, es nuestra mezcla y carácter antillano. Así divide su poemario Tuntún de pasa y grifería, publicado en 1937. En esta valiosa polémica fungió como pieza clave nuestra ilustre periodista, Ángela Negrón Muñoz. Puedes conocer sus vidas a través de los autógrafos que mostramos en nuestra página Autógrafo.TV (https://autografo.tv/coleccion-de-autografo/)
Preámbulo
A partir de la década del 20, Luis Palés Matos, comenzó a publicar en prensa poemas que proclamaban el componente negro como parte de nuestras identidades antillanas, uno que es muy diferente a los componentes europeo y estadounidense. En 1926 publicó en el periódico La Democracia el poema “Pueblo Negro”. Su primera estrofa dice: “Esta noche me obsede la remota visión de un pueblo negro… —Mussumba, Tombuctú, Farafangana— es pueblo de sueño, tumbado allá en mis brumas interiores a la sombra de claros cocoteros.” La voz lírica reconoce que ese pueblo negro vive en su interior, al cual accede bajo la sombra de un cocotero, planta típica de África y del Caribe. Así también publica en el mismo periódico, en 1928, el poema “Danza negra”. Un extracto del texto dice: “Pasan tierras rojas, islas de betún: Haití, Martinica, Congo, Camerún; las papiamentosas Antillas del ron y las patualesas islas del volcán, que en el grave son del canto se dan.”, estableciendo claramente el vínculo entre África y países antillanos como Haití y Martinica, mediante sus lenguas. Como se recordará, el papiamento es una lengua con base en el portugués con elementos del inglés, holandés, arahuaco y varias lenguas africanas y la lengua patuá tiene su raíz en el francés, inglés y también en varias lenguas africanas.
Nuestra ilustre periodista, Ángela Negrón Muñoz (1892-1961), seguía el desarrollo poético de Palés Matos, quien venía de una búsqueda de formas estéticas nuevas que liberaran a los poetas nacionales de la rigidez de la “vieja poesía”. Es importante señalar que es la única escritora que reconoce a la madre de Palés, Doña Consuelo Matos, como escritora nuestra en el libro que publicó en 1935 dedicado a las mujeres ilustres. Por otro lado, cabe recordar, que nuestra periodista era hija del poeta Quintín Negrón y su hermana era la afamada poeta Clara Lair (Mercedes Negrón Muñoz). Así que el tema, de entrada, le era familiar. Sabía que Palés había fundado en 1921 junto a José de Diego y Padró (1896-1974) el diepalismo (nombre compuesto por sus apellidos Die + Pal + ismo), que impulsaba el uso emancipador de las onomatopeyas o efectos sonoros. Una estrofa de su poema más importante “Orquestación diepálica” lo muestra de forma elocuente: “De pronto círculos, círculos, círculos, de los chi-rrí, chirrí, chi-rrí-rrí-; se alejan chi-rrí chi-rrí rrí, í, y entran en la gran boca bostezante del erizado ogro del silencio.” Así también fue parte del colectivo Los Seis (1924), un periódico contra el estancamiento cultural, contra las viejas formas, que impulsaba la creación poética nacional con impacto en la construcción social.
La entrevista
Ángela Negrón Muñoz le realiza a Luis Palés Matos una entrevista para el periódico El Mundo el 13 de noviembre de 1932, cuya publicación ocupó la primera plana. Puede leerse en el siguiente enlace de la Biblioteca Digital: https://gpa.eastview.com/crl/elmundo/?a=d&d=mndo-Este expresa con su aguda e independiente visión social declaraciones que causaron gran revuelo: “La vida espiritual de nuestras islas – Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico que, por su comunidad de tradición y origen, pueden sintonizarse en un acento, en un modo, en un ritmo peculiar y homogéneo de cultura- exige adecuada expresión de sus artistas y pensadores…” – dijo. A partir de aquí arremete contra la esencia misma de la creación poética desvinculada de su contexto, en claro cuestionamiento a los poetas más conocidos del momento:
Crear un arte que extraña su propio escenario: paisaje, costumbres, sentido de afinidad histórica, sentimiento cósmico de región, es sólo crear un espejismo literario, sin la indispensable gravedad específica de sustancia humana que le imprima carácter de permanencia. Poeta que se abstrae de su genuino elemento, so pretensa aspiración de universalidad y trascendentalismo es pez fuera del agua, y sólo realizará una poesía académica para uso de intelectuales. (El Mundo, “Hablando con don Luis Palés Matos”, 13/11/1932)
No pretendía Palés que el poeta estuviera sujeto a una visión criollista, al color local o al costumbrismo, si no que absorbiera su ambiente, las pasiones que le rodean, el ritmo vital de su pueblo y lo estilice e impregne de universalidad sin que se quiebre por ello, la raíz viva que le sostiene adherido a su tradición y a su pueblo.
Angela Negrón Muñoz sabía que el punto candente de las posturas poéticas de Palés Matos era la definición de pueblo. Hacia ese punto condujo la entrevista. Conocía muy bien el debate generado a partir del segundo volumen de la revista Índice, dirigida por el catedrático y ensayista, Antonio S. Pedreira (1999-1939), en la cual había surgido una especie de encuesta sobre las preguntas ¿Qué somos? y ¿Cómo somos? La promoción de escritores e intelectuales de esa década del 30 puertorriqueña, reconocidos por la investigación literaria como la Generación del 30, precisamente porque les unía la cuestión identitaria como búsqueda en sus creaciones, contestó desde sus géneros literarios. Algunos ejemplos son: en 1934, el mismo Antonio S. Pedreira publicó su ensayo Insularismo, Tomás Blanco Géigel (1896-1975) publicó en 1935 el ensayo Prontuario histórico de Puerto Rico, ambos aluden al mestizaje como eje de nuestra identidad. Blanco añade la intervención en el desarrollo económico puertorriqueño de EE. UU., por lo tanto, en su quehacer cultural. En 1937, nuestro ilustre Enrique Laguerre (1906-2005) contestó la encuesta con su novela La Llamarada, en la cual la trama revela cómo la economía de enclave azucarera sujeta a la de EE. UU., se hunde acorde con la crisis económica de la nación norteamericana cincelando las identidades obreras y las patronales.
El cuentista y ensayista Emilio S. Belaval (1903-1972) contestó las preguntas con sus libros de cuentos Los cuentos de la universidad (1935) y Cuentos para fomentar el turismo (1946), amén de sus ensayos Los problemas de la cultura puertorriqueña (1936) y El teatro como vehículo de expresión de nuestra cultura (1940). Con gran ironía retrata la sociedad puertorriqueña en crisis y propone una cultura nacional que dialogue con su pasado hispánico, su entorno hispanoamericano generando su propio crisol social, étnico y cultural. Nuestra ilustre poeta Julia de Burgos (1914-1953) contestó con su poemario Poema en veinte surcos; enfatiza en la importancia de la identidad del género femenino, su posición como trabajadora, su raíz étnica trigueña que carga a la grifa y a la negra. El dramaturgo Manuel Méndez Ballester con su obra Clamor en los surcos, teatro obrero que denuncia la pérdida de la tierra campesina en manos de las corporaciones azucareras extranjeras, impactando así los rasgos definitorios de la población puertorriqueña.
Al revisar las fechas de estas publicaciones mencionadas, se observa que las declaraciones de Palés Matos a Ángela Negrón Muñoz detonaron su escritura. Ya no contestaban a Pedreira, sino a Palés en la entrevista de Ángela. Este propuso una etnia antillana propia al definir pueblo:
Y por pueblo debe entenderse, acomodación básica, entre raza y paisaje. En un sentido general, el hecho de que las Antillas hayan sido colonizadas y pobladas por la raza hispánica, no significa que después de cuatrocientos años, que representa múltiples generaciones, continuemos tan españoles como nuestros abuelos. El medio antillano tiene que haber influido tan poderosamente en ellos y nosotros, que hoy poseemos, sin duda, rasgos, actitudes y características de raza nueva. (El Mundo, 13/11/1932)
Oposiciones, burlas y resistencia.
Luis Palés Matos sabía que su propuesta generaría un escándalo y oposiciones a granel. Expresó en la misma entrevista “Esta definición sublevará, indudablemente, a muchos tempe-ramentos. Pero ni el español ni el negro protestarán”. Esto último pronosticó con ironía que la protesta vendrá de puertorriqueños. Tuvo razón, de entrada, su verdad fue rechazada, aún de personas muy cercanas a él como lo fue José de Diego y Padró, amigo, poeta y novelista, con quien había, incluso, constituido un movimiento poético de vanguardia llamado diepalismo, como dijimos arriba. En sus artículos publicados en el periódico El Mundo, titulados “Antillanismo, criollismo, negroidismo” y “Tropicalismo, occidentalismo, sentido de la cultura”, José de Diego y Padró refuta la posibilidad de una cultura antillana. En el primero de los artículos, publicado el 19 de noviembre de 1932, dice:
El poeta Luis Palés Matos, mi dilecto amigo, en una entrevista suya, publicada recientemente en El Mundo, anota de manera alarmante la necesidad en que estamos de crear una poesía antillana, poesía que capte y exprese con absoluta preferencia, el panorama netamente típico, las costumbres auténticas, el medio ambiente social, los módulos y nódulos, en fin, característicos de nuestras islas.
Es decir, el poeta Palés, aboga por un género de poesía que tenga como única fuente de motivos el escenario espiritual y físico de las Antillas… Todo el desarrollo que de la tesis hace parece que está bien, muy bien. Pero ocurre que se puede argumentar, en contrario, y probar cumplidamente la falacia de muchas de sus afirmaciones y la imposibilidad casi rotunda de su laudable propósito.… Apurando los términos, diremos que el negroidismo no es tan amplio venero de poesía, como para prometer un movimiento poético que conmueva al mundo.
De Diego y Padró establece en el artículo que Palés se equivoca puesto que “la población coexistente en las Antillas, pese a la diversidad de color y origen, es de estructura psicológica y de cultura eminentemente europeas.” (El Mundo, 19/11/1932) Asimismo se había expresado dos días antes el poeta Luis Antonio Miranda en el mismo periódico con el artículo titulado “El llamado arte negro no tiene vinculación con Puerto Rico”, con expresiones contundentes como “No existe un tipo antillano como no existe una cultura antillana” (El Mundo, 16/11/1932). Y un año más tarde, en la revista Alma Latina, el poeta Graciani Miranda Arcilla publicó el artículo “La broma de una poesía prieta en Puerto Rico”. Aun el ensayista Tomás Blanco, tan sobrio en sus investigaciones, escribió un mordaz poema publicado como libro contra el antillanismo de Palés titulado La placidez de los vientos alisios borra del mapa un vate. Elegía a la muerte de un libro nonato. En él dice en tono de burla: “hormonas de optimismo ponen rayos de exégesis y luz de comprensión en la sangre crudita, del blanco catedrático, que exuda por la cinta de seda en tinta negra…”(Mercedes López Baralt, “La tercera salida del Tuntún de pasa y grifería” en Luis Palés Matos, Tuntún de pasa y grifería, colección puertorriqueña-ICP, 22).
Palés responde.
Nuestro ilustre poeta no se amedrenta y contesta el 26 de noviembre de ese 1932, también en el periódico El Mundo. Esta vez no es una entrevista, sino un artículo escrito por él titulado “Hacia una poesía antillana” (https://gpa.eastview.com/crl/elmundo/?a=d&d=mndo19321126-01.1.6&e=). Inicia aludiendo directamente a la reacción de José de Diego y Padró y a la periodista aliada Negrón Muñoz: “J. L. de Diego Padró publica un hermoso trabajo rebatiendo las ideas que, sobre una posible y necesaria poesía antillana, expuse a poco desde las columnas de El Mundo en entrevista que me hiciera doña Angela Negrón Muñoz.”
Resume las críticas de Padró en cuanto a que la propuesta de una cultura antillana es irrealizable, no es trascendente porque los valores afro hispanos “invocados para constituir el móvil dinámico de tal poesía tienen un valor harto, relativo como expresión auténtica de cultura”. Añade que su amigo no reconoce la posibilidad de una lírica antillana porque el colono blanco destruyó al indio aborigen y el negro esclavizado no conservó su identidad. De inmediato Palés trae al juego la debilidad argumental de su detractor, portavoz de otros:
En primer lugar, yo no he hablado de una poesía negra, ni blanca, ni mulata; Yo sólo he hablado de una poesía antillana que exprese nuestra realidad de pueblo en el sentido cultural de este vocablo. Sostengo que las Antillas – Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico- han desarrollado un tipo espiritual, homogéneo, y están por lo tanto psicológicamente afinadas en una misma dirección. Y sostengo, además, que esta homogeneidad de tipo espiritual está perfectamente diferenciada de la masa común de los pueblos hispánicos, y que en ella el factor negroide, entreverado en la psiquis antillana, ha hecho las veces de aislador, o en términos químicos, de agente precipitante… Demostrada la existencia de un carácter integral y típico en las Antillas ¿cree Padró, que tal carácter, frente a la realidad objetiva, reacciona occidentalmente? Pero ¿qué es en sí lo occidental?
La polémica continuó y Palés siguió desentrañando su voz lírica. El 21 de marzo de 1938 declaró a Jorge Font Saldaña para la revista Puerto Rico Ilustrado “Mi negro es un negro lírico, desprendido de una realidad incuestionable” (López Baralt 24-25). En clara alusión al inicio del poemario en el cual a través del poema “Preludio en Boricua” ofrece el programa del libro, al decir “Tuntún de pasa y grifería, este libro que va a tus manos con ingredientes antillanos compuse un día… Algo entrevisto o presentido…” (Luis Palés Matos, Tuntún de pasa y grifería, colección puertorriqueña-ICP, 87-89).
Fundamental la participación de Ángela Negrón Muñoz
Puede corroborarse que Angela Negrón Muñoz intuyó lo que sucedería y, acorde con su sensibilidad por la verdad, había expresado al inicio de la tan escandalosa entrevista “mi sensibilidad recibe con avidez las palabras de don Luis Palés Matos”. Sabía que era muy necesario traer el tema de la antillanía a primer término. Es ella quien confeccionó las preguntas. El artículo de prensa dice: “comienza contestando a mis preguntas” y justo en ese punto Palés dice “creo en la necesidad de una poesía antillana…”
La periodista conocía al poeta de Guayama, pero sobre todo conocía la enajenación sobre el tema de nuestra formación étnica y de manera indirecta trae su contestación sobre qué somos y cómo somos a través de las preguntas a Palés. Ella misma lo confiesa: “El poeta al hablar ahora ha dicho lo que, de su poesía, pensé siempre: dentro de la forma palpita la llama viva de un espíritu fuerte y expansivo. Y, esa llama, baña de gracia, la forma. Espíritu de vanguardia, el señor Palés Matos está en las filas libertarias de su patria”.
Muchos más detalles pueden presentarse sobre esta polémica. Como sabemos, Luis Palés Matos prevaleció en su reconocimiento de una nueva cultura antillana producto de los duros procesos históricos que Puerto Rico ha vivido. Lo que también ahora tenemos claro es que Ángela Negrón Muñoz no fue neutral en su entrevista. Todo lo contrario, desde la selección de preguntas y comentarios alternos asumió un rol activo en defensa de nuestra construcción social sin prejuicios étnicos.

