La ruta de la puertorriqueñidad, parte 2


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SEGUNDA PARTE 

Los pasos por la ruta de la puertorriqueñidad van siguiendo huellas múltiples que aunque similares a otros países del Caribe o de Latinoamérica no conforman una copia de ninguno. Lo que permite a un país su originalidad es esa intensidad particular de su gente capaz de sentar pautas que estimulen a otros y otras. Lo que siembran se propaga y evoluciona. Así que en Autografo.tv continuamos hoy llenando nuestra canasta de esos frutos más llamativos y se los regalamos para que sigan concibiendo en ustedes a nuestro Puerto Rico.

Crítica literaria

Concha Melendez

Concha Meléndez

Si la década del 30 del siglo XX puertorriqueño produjo una literatura que buscaba contestar qué somos y cómo somos, impulsado por la encuesta al respecto que lanzó la Revista Índice dirigida por Antonio S. Pedreira, a la par despertó la necesidad de la crítica literaria y la enseñanza superior de la literatura. Concha Meléndez (1895-1983) fue la voz femenina iniciadora de la crítica y el ensayo literario, cuyo perímetro de trabajo extendió a toda la literatura hispanoamericana logrando el puente de su país con el resto de América. Fue fundadora de la cátedra de Literatura hispanoamericana en la Universidad de Puerto Rico, premiada por el Instituto de Literatura y con la medalla Eugenio María de Hostos, pero sobre todo sembró la conciencia iberoamericana en nuestra definición de lo que somos. Según Enrique Laguerre “ella nos salvó del españolismo”. Esta conciencia amplia de nuestra literatura enlazada con el mundo independientemente de España la reforzó Nilita Vientós Gastón al fundar en 1945 la revista Asomante, una de las grandes revistas de la lengua española del siglo XX y de las más consecuentes en América Latina. Contó entre sus colaboradores con grandes escritores internacionales y difundió las obras de las letras contemporáneas de Puerto Rico en el extranjero. En 1970 continuó dicha labor a través de la Revista Sin Nombre impulsando 15 años más una ruta de la puertorriqueñidad amplia e interrelacionada al mundo, en la cual también ganó el pleito que determinó que los tribunales de Puerto Rico tenían que usar el español y no el inglés.

Ensayistas y cuentistas

José Luis González

José Luis González

Ese primer tercio del siglo XX puertorriqueño miró también al siglo anterior para crear defensas ante la asimilación a la cultura anglosajona. Dicho siglo produjo personas que reflexionaron a través de varios géneros sobre la cultura puertorriqueña. El crítico literario Manrique Cabrera inicia los estudios superiores sobre nuestro Eugenio María de Hostos (1839-1903) desde la búsqueda de ese siglo XIX como base para nuestra identidad. De hecho, es en la década del 30 cuando se publican sus obras completas. Mucho se puede decir de Hostos pero ciertamente es hora de resaltar que a él le debemos ser el iniciador del ensayo en Hispanoamérica, género desde donde reflexiona sobre la puertorriqueñidad como parte de una “patria grande” llamada América. Esa América implica mujeres racionales con derecho a formación académica defendidas en sus cinco ensayos sobre “La educación científica de la mujer”. Su escritura reflexiva se combina con cuentos, novelas, poemas y obras teatrales que cincelan también una cultura puertorriqueña enmarcada en la confederación antillana y por extensión americana. Por eso es llamado el ciudadano de América. La variedad de géneros para comunicar su visión de lo puertorriqueño se patentiza también en la figura de José Luis González (1926-1997). Hijo de la generación del 30 dedicó cuentos y ensayos a renovar la literatura del país, a reflexionar sobre las diversas cortezas étnicas que conforman nuestra alma de pueblo y sobre la cuestión de clase. Sus famosos cuentos: “La carta”, “La noche que volvimos a ser gente” y “En el fondo del caño hay un negrito” recogen las condiciones de pobreza de familias puertorriqueñas negras o emigrantes. A las contestaciones sobre lo puertorriqueño que dieron sus predecesores de la década del 30, él añadió su contestación a una pregunta que le hicieran estudiantes boricuas en Mexico donde residió exilado: ¿cómo crees que ha sido afectada la cultura puertorriqueña por la intervención colonialista norteamericana y cómo ves su desarrollo actual? Contestó con el ensayo que lo preserva en los debates político-sociales: ¨El país de cuatro pisos¨ mostrando los impactos de la política española, la estadounidense y la importancia de los sectores populares en lo que somos.

Periodismo 

Angela Negrón

Ángela Negrón Muñoz

Para los años 30 se consolida el periodismo profesional en Puerto Rico con  79 periodistas, entre los cuales 2 mujeres comenzaron a destacarse: Ruby Black y Ángela Negrón Muñoz (1892-1961). Muñoz Negrón criticaba la desigualdad social con sus crónicas humanas, construyó la puertorriqueñidad adelantando la equidad de la mujer, la niñez y la edad avanzada. Figura fundamental para la ruta del periodismo nacional, era heredera de una prensa aguerrida que le venía en la sangre por su tío Luis Muñoz Rivera (1859-1916). Poeta, forjador del autonomismo bajo el régimen español como el estadounidense, Muñoz entendía que el periodismo era asunto de dignidad, que dicha dignidad era intrínseca a la construcción de una puertorriqueñidad cimentada en la democracia liberal. Sus periódicos eran por lo tanto abiertamente políticos y reflexivos: La Democracia (1890), El Diario de Puerto Rico (1898), El Liberal producto del pacto político autonomista con el Partido Liberal español (1898) y El Puerto Rico Herald (1901) periódico bilingüe en Nueva York contra las injusticias federales en su país. Manuel Fernández Juncos (1846-1928) nació en España pero desarrolló un camino literario y periodístico inclusivo en la Isla, donde nuevos autores pobres podían publicar su literatura o sus opiniones sobre la situación política. Fundó el semanario humorístico/político El Buscapie (1876), con corresponsales en varios países. Al igual que Muñoz impulsó un periodismo que construía país.

Política

Al revisitar el pasado se descubre que la primera acción política en el espectro gubernamental que marcó conciencia nacional fue la participación de Ramón Power y Giralt en las Cortes de Cádiz en 1810. Los cinco cabildos de la Isla redactaron al Diputado peticiones de cambio económico, político y social, que conforman el primer proyecto de país por los puertorriqueños. La gesta de Power logro derogar las facultades omnímodas del gobernador y su control de la  Intendencia (Hacienda); la abolición del impuesto de aguardiente y del abasto de carne del interior a la capital; la capacitación de los puertos para el impulso mercantil y permiso para crear una sociedad económica de desarrollo general. Al final del siglo, otros sectores no vieron como suficientes los adelantos reformistas de Power y levantaron el más organizado movimiento separatista encabezado por Ramón E. Betances, Manuel Rojas y Mariana Bracety en 1868. Mariana representó la mujer que trascendía el ámbito doméstico con su liderazgo político, fue quien dirigió una de las células clandestinas, diseñó y cosió la bandera revolucionaria.

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Jesús T. Piñero

En el siglo XX la búsqueda de lo que somos produjo dos fórmulas políticas que cristalizaban una relación con los Estados Unidos de Norteamérica pero de diferente catadura. Las figuras de Jesús T. Piñero (1897-1952) y Felisa Rincón (1895-1992) priman a partir de la década del 30 para la consolidación de un estatus político para Puerto Rico, donde siendo territorio norteamericano gozara de un gobierno autónomo. Dicho gobierno se concretizó en 1952 como Estado Libre y Asociado (ELA) propuesto por el Partido Popular Democrático, fundado en 1938 por ambos junto a Luis Muñoz Marín y otros. Pero antes, en 1946 Jesús T. Piñero fue nombrado por el presidente Harry S Truman primer puertorriqueño gobernador de Puerto Rico. Bajo su administración consiguió modificaciones a la Ley de Tierras, la Ley de Herencia, la aprobación de exenciones contributivas industriales medulares al proyecto Manos a la Obra y la aprobación por parte del Congreso de la ley del gobernador electivo. Felisa Rincón fue electa por el PPD alcaldesa de San Juan en 1946. Transformó la Capital en una de las ciudades más hermosas del hemisferio con el rescate de los patrimonios culturales y durante 22 años mantuvo una política posibilista de ayudas sociales. Se le reconoce como la primera mujer alcaldesa del continente americano, designada “Mujer de las Américas” en 1954 por la Unión de Mujeres Americanas.

Por otro lado, Miguel A. García Méndez propuso a través de su vida y los varios partidos políticos en los que militó, la entrada de Puerto Rico a los Estados Unidos con igualdad económica, jurídica y política, manteniendo una cultura centrada en la herencia hispánica. Esa era la dirección según él que debía tomar la ruta de la puertorriqueñidad para garantizar que nuestro pueblo fuera tratado como igual al pueblo norteamericano. Fundó el Partido Estadista que dio base al Partido Nuevo Progresista, fue fundamental en la construcción de la Constitución del ELA y conocido como el mejor orador que ha tenido nuestro país, El pitirre de Puerto Rico.

Medicina

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José Celso Barbosa

Sin embargo, al retomar el siglo XIX para trazar lo puertorriqueño existió la tendencia a concentrarse en la política y la literatura, cuando dicho siglo trajo valiosos avances en la medicina realizados por puertorriqueños que a su vez eran activistas políticos. Ramón Emeterio Betances (1827-1898) si bien fue cabeza de la abolición de la esclavitud, de la eliminación del régimen de la libreta de los jornaleros y de los movimientos separatistas cuyo climax fue en 1868 en el Grito de Lares, también fue puntal en el combate contra las epidemias tropicales, como cuando en 1856 azotaba el cólera en Puerto Rico, la cual enfrentó en los lugares más remotos y de gente pobre para atenderles y proveerles medicamentos. Algunas de sus investigaciones en salud son: El Cólera, La Vacuna y La Tuberculosis. Por su rendimiento como médico y sus investigaciones, el Antillano, se convirtió en uno de los primeros latinoamericanos en ganar la Cruz de Caballero de la Orden de la Legión de Honor de Francia. El líder estadista José Celso Barbosa, no solo fue el primer médico del país formado en una universidad estadounidense sino que dedicó esfuerzos para trabajar en la Sociedad de Auxilios Mutuos con  muy poca ganancia y salvar la vida de muchos de los enfermos de la viruela, epidemia que cobraba muchas vidas en el país. Durante sus años como político en el Concilio Ejecutivo y luego en el Senado logró impulsar la fundación de un programa de salud pública, así como los centros de investigación de enfermedades tropicales y educación necesarios para el bienestar de Puerto Rico y el mundo.

Educación

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Inés María Mendoza

Esa década del 30 fue construyendo una educación primaria y superior que generó para la ruta de la puertorriqueñidad dos afluentes vitales: rescatar el español y proyectar a Puerto Rico como asidero ideal de la herencia europea en Iberoamérica. Inés María Mendoza (1908-1990) antes de ser Primera Dama del país, esposa del gobernador Luis Muñoz Marín, fue maestra rural, vocación a través de la cual batalló para que la educación en nuestras escuelas fuera en español, lucha que le valió ser expulsada de la Escuela Superior Central de Santurce. Vio la fundación del Partido Popular Democrático con el que llegaría a Fortaleza como un movimiento educador. Es así como ancló su gestión por el fortalecimiento de la cultura puertorriqueña en la creación de las siguientes instituciones culturales: División de Educación de la Comunidad, Instituto de Cultura Puertorriqueña, WIPR, Festival Casals, Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y el Conservatorio de Música. Esa visión educadora para el país fue apoyada desde la Universidad de Puerto Rico, primero como rector y luego como presidente por el Dr. Jaime Benítez (1908-2001), cuya vida se caracterizó por la búsqueda de un desarrollo nacional que condujera a un Puerto Rico organizado, educado y equitativo, afirmó que para regir un país se necesita intelectualizar la base y a la vez dirigentes que armonicen con la autonomía de las instituciones públicas. Algunas de sus innovaciones fueron: los colegios regionales, el Museo de Historia, Antropología y Arte, las escuelas de medicina, odontología y arquitectura, la revista investigativa La Torre, la reforma universitaria de 1966, la Editorial de la Universidad, los viajes culturales a Europa y contrató reconocidos intelectuales que vinieron a la Universidad, entre otras acciones transformadoras. Paralelo a ese proyecto humanístico, en la década del 40 el gobierno abrió camino a la industrialización con el proyecto “Manos a la obra”. Urgía personal con preparación técnica y administrativa para las nuevas industrias emergentes. Surge la figura de Ana G. Méndez, quien creó un sistema universitario de carreras cortas y técnicas para proveer esa fuerza laboral, hoy su propuesta de educación superior privada se llama Sistema Ana G. Méndez (SUAGM) y cubre toda la Isla.

Empresarismo

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Rafael Carrión Pacheco

Tres empresarios puertorriqueños fueron vitales para la ruta de la puertorriqueñidad en dirección hacia una economía con instituciones propias y sólidas relaciones con el mercado mundial. Rafael Carrión (1891-1964) invirtió en la Sociedad Anónima de Economía y Préstamos transformándola en un banco comercial. Dicho banco se llamó el Banco Popular de Puerto Rico. Para 1927 se convirtió en el accionista mayoritario fundando su primera sucursal en 1934. Fue trascendental para la institución bancaria la sagacidad de Carrión. No obstante a ser los años de la Gran Depresión, la IIda Guerra Mundial y la guerra de Corea, Carrión proveyó préstamos personales sin requerir colaterales, acción que le ganó el favor del público alcanzando abrir en 20 años 20 sucursales. Aún hoy su crecimiento sigue en y fuera de Puerto Rico. La visión bancaria de Carrión comprometida con la modernización de su país fue trascendental para nuestra industria de las comunicaciones. Ángel Ramos fue un joven que entró a trabajar al periódico El Mundo en 1920 y que alcanzó ser uno de sus accionistas mayores en 1932 por un préstamo que le otorgó en el Banco Popular don Rafael Carrión. En 1940 tuvo control del periódico colocándose a la vanguardia de los cambios tecnológicos expandiéndose hacia la radio y la televisión: en 1949 adquirió la estación WKAQ y en 1954 inauguró Telemundo. Así estrechó las distancias entre los diferentes sectores insulares, proveyó información y entretenimiento a todas las familias y conectó a Puerto Rico con el mundo. A estos dos visionarios se une de manera fundamental Carlos Benítez, el padre de las aseguradoras para un Puerto Rico moderno. De una agencia general de seguros creó en 1961 una aseguradora de seguros de propiedad—la National Insurance Company, luego la National Premium Finance para financiar la adquisición de pólizas de seguro y como paso contundente la primera aseguradora de vida: la National Life Insurance Company, fundada en 1969. Sus aseguradoras nativas dieron solidez al empresarismo local.

Intercambios internacionales 

La ruta de la puertorriqueñidad se expande con seres extraordinarios que trascienden fronteras geográficas. Tanto Bailey K Ashford como Pablo Casals aportaron desde su cultura a la nuestra. Ashford (1873-1934), médico que llegó con el ejército norteamericano, combatió la anemia entre la gente pobre al descubrir que el clima y la insalubridad permitían que un parásito se alojara en los intestinos. Así también impulsó en 1912 el Instituto de Medicina Tropical e Higiene para la investigación y erradicación de enfermedades antillanas y en 1924 la Escuela de Medicina Tropical. Pablo Casals (1876-1973), nacido en Cataluña, es el violonchelista más trascendental de su promoción. Entre su legado mundial dejó semillas fundamentales para el cultivo musical en Puerto Rico con impacto al extranjero: el Festival Casals de Puerto Rico (1956) el Conservatorio de Música (1959) y la Orquesta Sinfónica (1956). Tanto Ashford como Casals ahondaron su paso por la ruta de la puertorriqueñidad al casarse con mujeres puertorriqueñas de gran valor para nuestra historia: María López Nussa y Marta Montañez Casals.

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Bernardo Vega

A manera de reciprocidad podemos catalogar los legados de Bernardo Vega (1885-1965) y Sor Isolina Ferré (1914-2000). El primero fue un tabaquero cayeyano, líder sindical puntal en la organización de obreros y obreras latinas en Nueva York y autor de las memorias de la gran emigración puertorriqueña de esa época: Las Memorias de Bernardo Vega. Éstas nos llevan a incluir lo que somos dentro de la luchas por combatir la pobreza y el desempleo del pueblo latinoamericano radicado en Estados Unidos como lo hizo Bernardo. Y como cierre que trastoca nuestra fibra esta la aportación de Sor Isolina Ferré. Trabajó transformando comunidades pobres en y fuera de su país. Fueron muy eficaces sus acciones con la población europea inmigrante donde su sensibilidad y tesón superaban las barreras del idioma. Impresionante saber que nuestra historia cuenta con una mujer que en 1958 trabajó en el Medical Community Center de Nueva York ofreciendo tutorías, deportes, artes y mediando en terribles disputas entre bandas africano-americanas y bandas puertorriqueñas.

La ruta de la puertorriqueñidad es plural, es un coro de diversos tonos y matices. Léela varias veces. Hay mucho espacio, ven y sé parte del camino.